viernes, 25 de febrero de 2011

La leyenda de Ayrton

En esto del coleccionismo dentro del slot hay dos religiones, los fanáticos del Rally y los amantes de la velocidad, estos últimos englobados casi primordialmente entorno al mito de Le Mans. Quizás la gran prueba de velocidad y resistencia, que fiel a sí mismo ha perdurado desde los inicios del automovilismo de competición hasta nuestros días, mientras que otras grandes y míticas se han perdido en su recorrido. Unas veces por luctuosos acontecimientos, otras por cuestiones económicas, aquellas por política, y éstas por despecho cual amantes. Quizás por extensas e inabarcables se tiende a la “especialización” en el coleccionismo, lo cual es cuando menos curioso mientras el “mundo grande” discurre por arroyo paralelo.

Pero no sólo de cochecitos vive el slot. No puedo ni imaginarme, por ejemlo, un artículo-entrada de Luis con las imágenes en un fondo blanco. Ahí hay siempre un mundo en miniatura por descubrir: carreteras, vegetación, naturaleza, edificaciones, y personas. Sobre todo personas, o mejor dicho, figuritas a “uno treinta y dos” (o a 1:35, que es muy socorrida la escala castrense). Esta vez quiero rendir tributo a un grande a través de su “figurita”, ésta que véis pintada “handmade” por un servidor con cariño y algo de paciencia.

Quien más y quien menos, si aún no ha leído el título, habrá identificado a Ayrton Senna (o al menos es mi deseo, que significaría que muy mal no lo habré hecho entonces). Me considero aficionado a la Fórmula 1 desde el ingreso en la misma de Pedro Martínez de la Rosa y de Marc Gené. Si bien antes no es que le prestara demasiada atención, sí que me interesaba por los resultados de los que consideraba unos pioneros, eran los tiempos de Luis Pérez Sala y Adrián Campos. Sí recuerdo como si fuera ayer un festivo 1 de mayo frente a la televisión, a eso del inicio de la tarde retransmitían el Gran Premio de San Marino, momento en que pude asistir al espeluznante momento donde un brutal accidente provocado en un fallo de la dirección de su Williams acaba con la vida del que consideraban un fenómeno. No quiero hablar sobre este accidente, en el que muchos gurús de la actual Fórmula 1 guardan secretos al respecto de lo que realmente pasó (Hay datos e información por ahí que dan lugar a una auténtica “teoría de la conspiración” que daría para una temporada completa de Expediente X). Lo que me hizo fijarme en la figura de este tipo fue todo lo que se levantó después, la admiración que generaba, la tristeza de un país por su pérdida, ¿la pérdida de espectáculo en la F1 durante muchos años?

Ayrton debía ser un tipo muy especial. Quienes compartieron su tiempo con él no sólo alaban el talento que tenía para la conducción, destacan la serenidad que transmitía. En su final cruzó la línea que separa a los grandes de las leyendas, ese tijeretazo que te corta la vida para convertirte en mito, que curioso, como si de las grandes estrellas del rock y la música se tratase.

Un tipo que tras una prodigiosa carrera dijo haber visto a Dios en una curva y que lo había guiado tiene que ser distinto. No me quiero ni imaginar el cachondeo general que se montaría si aún piloto actual, pongamos Felipe Massa se le ocurre decir algo así … vamos, le hacen un especial en La Hora Chanante.

Llegó a la Fórmula 1 viniendo de las categorías inferiores de la Fórmula Ford 1600, la 2000 y la Fórmula 3, entrando en el modesto equipo Toleman de la mano de sus patrocinadores Segafredo, Sergio Tacchini y Marlboro. Marlboro que apostó descaradamente por él desde su desembarco. Toleman era un equipo pequeño, con un coche de diseño revolucionario, morro ancho y bajo, un exagerado alerón trasero doble, radiadores frontales que hacían sufrir mucho el motor Hart turbo de 4 cilindros cuando hacía calor, y unos neumáticos Pirelli que apenas duraban 5 vueltas (… ¿os suena? ¿no? ya veréis este año.) . Revolucionó este equipo, logró su primer punto con un modesto, consiguió que cambiaran a neumáticos Michelín aunque McLaren ejerció su derecho a veto y consiguió que no les suministraran nunca la última especificación de las gomas (¡¡¡qué mezquino eres Ron!!!).

Entre medias de todo esto se organizó por parte de Mercedes-Benz una carrera para promocionar su nueva arma para el DTM, el 190E 2.3 16 vávulas, en el remozado trazado de Nürburgring. En ella tomaban parte todos los grandes de la F1 y unas cuantas “guest stars” : Niki Lauda, Alain Prost, Keke Rosberg, John Surtees, Phil Hill, Sir Stirling Moss, Jack Brabham, … hasta un total de 19 monstruos del volante a su lado. El jovencísimo brasileño se hizo con la victoria por delante de Lauda. Todo un toque de atención.

Su excelente año le llevó a ingresar en Lotus en la campaña del 85. El negro y dorado, el JPS, otro icono del motor del s.XX. Fue con Lotus donde consiguió liderar una carrera, poco, apenas una vuelta, apeado por Alain Prost, su némesis. Estoril le encumbró en su primera victoria … bajo la lluvia, y con salida de pista incluída. Su leyenda se agiganta siempre que se recuerda su facilidad para conducir en mojado, aunque Fernando siempre nos recuerde lo difícil que es y el riesgo que tiene. Célebres serán sus duelos con el “Profesor” Prost compartiendo equipo en McLaren. En Lotus también le veríamos con la esponsorización de Camel, en otra de sus icónicas imágenes, totalmente de amarillo. Sublime la carrera de Jerez, con la espectacular remontada de Nigel Mansell soplándole literalmente en el cogote. Para verla.

Ron Dennis ahora sí se fijó en él para completar un tándem de dos gallos en el mismo corral. Sin duda alguna siempre será recordado por sus duelos fraticidas con su compañero de equipo, Alain Prost. Creo sin temor a equivocarme que si estos dos pilotos no hubieran coincidido en el tiempo, no habrían llegado a ser nunca quienes han sido. No os quiero contar anécdotas, la red está llena de ellas, y mejor si véis los vídeos de las carreras. Como reza nuestro dicho : “Genio y Figura hasta la sepultura”. Con tormentosos amores que nunca le distraían de su pasión, su corazón estaba en el asfalto, creo que nunca las mujeres le importaban tanto como su oficio, ya se llamara Xuxa, o cualquier otra.

La figura representa su etapa en la escudería británica, quizás la más recordada, rodeado de sus coches, y los míos, y mis engendros para correr con “sus colores” cuando pachangueo en monoplazas.

Tampoco me quiero centrar en su última temporada con Frank Williams. El recuerdo fácil es asociarla a su final. Y tal vez nunca ha tenido final su historia, porque es uno de esos mitos que siempre serán eternos.

Este tipo tenía que ser especial. Quiero creer que en el fatídico segundo final de su vida le acompañaba Dios, como tantas otras veces. Los análisis posteriores demostraron que ni siquiera entró en apnea, no contuvo la respiración tras perder el control del coche. Ni siquiera se puso nervioso. Como si supiera que ese era el momento en el que daba el paso para convertirse en leyenda.

Tres títulos mundiales : 1988, 1990, 1991.

41 Victorias en Grandes Premios.

65 Poles.

162 Grandes Premios disputados.

614 Puntos.

Sirva este pequeño y sentido homenaje de mi admiración por él.

Miguel

4 comentarios:

mulsanne stone by álex dijo...

Hola Miguel...

Los figurantes (como graciosamente les llama Mikius) también forman una parte muy importante en mi blog, pues creo que proporcionan una referencia a veces necesaria con respecto al coche que se presenta.

En este caso tuve la suerte de poder seguir (con mucha atención y sorpresa) la cantidad de pasos necesarios para convertir una vulgar figura de resina en una exquisita maravilla a 1/32. Incluso asistí al nacimiento de una oreja !!!... jjejejejej

Felicidades por la figura y por el artículo.

Un abrazote.

Embrague dijo...

Espectacular la figura y tus palabras...

Gracias Miguel

quemasda dijo...

He disfrutado mucho leyéndote amigo.
Mucho arte y magia tiene ese queco tras pasar por tus manos.
Felicidades

Roberto dijo...

La verdad que se me han puesto los pelos como escarpias, me ha gustado muchisimo esta entrada.
La figura es preciosa, ha quedado de lo mas realista, llegando a un monton de detalles que para eran imposibles.
En un reportaje de la vida del maestro Senna, contaban que Prost en su funeral dijo que una parte de el moria con Senna. Como tu has comentado uno sin el otro nunca hubieran sido lo que fueron. Un saludo a todos.